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El siguiente cuadro de situación fue desarrollado con la visión de un caso determinado, que podría ser o no el suyo.
Esto no significa la generalización del mismo, ni mucho menos, sino una situación creada por datos genéricos que la historia de 25 años de experiencia en la atención y consulta de internaciones geriátricas nos permiten, por lo que deseamos dejar bien claro nuestro concepto de que cada persona es un mundo, y cada situación es irrepetible.
El abuelo/a en casa...
En un principio la idea parecía brillante: el abuelo estaba solo, que mejor vivir con nosotros, pero...
El abuelo y los nietos, la edad hace la diferencia.
Los momentos van madurando, las situaciones se precipitan, ya el abuelo no disfruta de la compañía de sus nietos, suele palparse un ambiente tensionado por los choques generacionales, la música alta molesta, los amigos/as no encuentran intimidad, la memoria lo traiciona y alrededor de el están cansados de escuchar repetir las mismas anécdotas. La habitación, el baño, los espacios, todo debe compartirse, lugares que hasta ayer eran suficiente, hoy son pequeños...
El abuelo y la hija/o, ¿ pareja de tres ?.
La relación de pareja se va desgastando, entra en conflicto, la absorción de parte del anciano de tiempo y atención lleva a que el hijo presione por el sacrificio de su pareja, aunque el otro solo añore la independencia adquirida al contraer matrimonio con el/ella y no con sus padres. Las vacaciones ya no existen, ¿quién cuidaría al abuelo?, la intimidad tampoco, el manejo de la casa trae permanentes conflictos de subordinación, criar a los hijos, pintar una pared, seleccionar la comida, distribuir los gastos, etc., todos pequeños detalles que traen dolores de cabeza, ya no es el criterio de la pareja el que decide, hay una tercera opinión, y por si fuera poco, siendo el padre/madre de alguno ellos, es tan difícil poner limites....
- Medicamentos:
Si debe seguir algún tratamiento clínico, no se debe administrar los medicamentos desorganizadamente, se tiene que precisar horarios y cantidades, se deben controlar los efectos, bajar o subir dosis de acuerdo a la evolución y seguimiento, controlar vencimientos, validez, estado, anticiparse a la terminación de los mismos para renovar stock y no cortar el tratamiento, todo esto, con el ritmo y la velocidad que nos lleva la vida moderna, ¿la familia puede realizarlo?- Alimentos:
Dietas balanceadas, equilibrio nutritivo, evitar grasas y condimentos, evitar la sal, todo un conjunto de protección alimenticia que se transforma en un arte, ecuación que el común de los hogares no logra manejar, ya que la masificación de comidas rápidas en la vida moderna lleva a la acumulación de elementos nocivos al organismo, empeorando día a día la situación de la gente de edad.- Actividades:
¿Alguien, con el ritmo de vida moderno, tiene tiempo disponible para incentivar alguna tarea en el abuelo?.Difícil, tal vez mirar televisión, tal vez leer el diario, muy poco seguramente, en comparación a las actividades que podría lograr en un grupo de pares, teniendo conciencia que el estar activo va a significar un sinónimo de vida plena y actitud vital frente a su presente.- Urgencias médicas:
Hay cariños que matan, y esto es muy cierto frente al manejo de una urgencia o un accidente sufrido por un ser querido, especialmente si los nervios nos traicionan. En una residencia encontrará al personal idóneo, preparado y acostumbrado a dar la mejor respuesta ante cada circunstancia, por más dramática que esta sea.- Controles médicos, historias clínicas:
Ir al médico cuando se siente mal, rompe con el principal axioma de los profesionales de la salud: "mejor prevenir que curar". El médico debe ir al abuelo/a, no el abuelo al médico, se debe hacer un control gradual y rutinario de su estado físico y mental, ver deterioros y avances progresivos y constantes, saltos cuantitativos en su movilidad, en su presión arterial, en la temperatura de manos y pies, estudiar su circulación, cuantificar su deterioro de memoria si es que existe, en fin, llevar un control dinámico del abuelo/a, que no se refleje en una visita cada 2 meses, sino en una relación de cambio constante.- Vida Social:
Encontrar relaciones y experiencias de pares es todo un tesoro. Sentir que se pueden compartir situaciones, visiones, historias, relatos, elementos en común, con gente que las vivió como uno, nos permite ver el mundo con más confianza, sintiéndolos parte del mismo al vivenciar que alguien nos puede comprender.- La familia
A veces estar juntos, no significa nada, debe existir un sentimiento de compartir por amor y no por obligación. La convivencia es difícil, más si esta se debe a un sentimiento de culpa y no a una situación de cariño.
Se debe lograr un criterio amplio de comprensión familiar, realidad que es muy difícil lograr al convivir en un mismo ámbito las 24 hs.al día entre generaciones distintas, por lo que la relación se transforma en una pesada carga y no en una alegría de acercamiento familiar, cosa que si se puede realizar en un medio de contención distinto, donde se pueda visitar al abuelo cuando realmente queremos, llevando nuestras ganas, alegría y entusiasmo por verlo, por sentirlo, por vivenciarlo, sin la tensión de los choques por la convivencia diaria, sin obligaciones ni desvelos, dando la posibilidad de compartir salidas, almuerzos, visitas a terceros, todo con una mentalidad de reencuentro y amor generacional.Estos son algunos puntos importantes que nos pueden ayudar sobre la necesidad o no de una internación , y como se aclara al comienzo, no pretende ser una generalización, sino una visión abierta de esta problemática, intentando quitar el rol del malo de la película al hijo/a que toma esta decisión, asumiendo a las residencias como una necesidad social cuyo principal valor es el deber de cuidar y contener su capital mas importante: LOS ABUELOS.





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